Neuronas Espejo

Las neuronas espejo

¿Alguna vez se ha preguntado  por qué usted tiende a mover la pierna cuando se encuentra en el estadio y un jugador de su equipo va a patear un penal, o por el contrario,  si meten un gol tira lo brazos al aire y comienza a saltar y cantar más fuerte? ¿O por qué, cuando las mujeres están viendo una película romántica y la heroína comienza a llorar, ellas instantáneamente se le llegan los ojos de lágrimas? También sucede que  cuando alguien ve a una persona que se encuentra  bostezando instantáneamente comienza  a bostezar.

Todo eso se le puede atribuir a la neurona espejo. Estas neuronas  se encuentran en nuestro cerebro y reaccionan como si en verdad nosotros fuéramos aquella persona que está realizando la acción. Estas neuronas también  hacen que podamos imitar el comportamiento de otras personas, por ejemplo, cuando otras personas susurran a tu costado, tendemos a bajar la voz e igualarnos casi como ellos. Cuando nos encontramos  cerca de personas que caminan muy despacio, tendemos a bajar la velocidad. Cuando estamos a lado de una persona que tiene el acento muy marcado,  muchas veces y de forma intencional,  tendemos a imitar su acento.

Las neuronas espejo explica también porque cuando las personas a nuestro alrededor se encuentran tristes nuestro estado de ánimo tiende a estar casi como ellos. O por el otro lado, cuando un grupo de personas se encuentran pasándola bien y riéndose mucho, nosotros tendemos a estar con el mismo estado de ánimo que ellos. Indudablemente las personas prefieren estar felices  dentro de un ambiente que tristes.

Por ello, es que las marcas ahora tratan de lanzar sus publicidades apelando a como el de la felicidad. Estos sentimientos hacen que las personas sean más receptivas y  reciban con mayor agrado lo que usted esta publicitando y se genere una tendencia por comprar su producto.

Un rostro sonriente, evoca  más alegría en las personas que un rostro serio, por eso  mismo no solo nos sentimos más atraídos hacia las personas que sonríen sino que nos acordamos de sus nombres.

Fuente: Buy-ology de Martin Lindstrom 

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