Rituales y supersticiones a la hora de comprar

 Los rituales y las supersticiones  se define básicamente en lo siguiente: son actos poco racionales nacidos de la idea de que cada persona puede manipular de alguna manera su destino o el futuro que le espera  si adoptamos determinados comportamientos  o dejamos de hacer algunos otros.

 Pero la pregunta va  más por el lado de si esas ideas son irracionales ¿A qué se debe que la mayoría de las personas actuemos siempre de manera supersticiosa?  Todos nuestros comportamientos se basan básicamente  desde el momento en que prendemos la televisión en las mañanas para ver las noticias o cuando leemos los periódicos. En estos medios siempre se muestra  mensajes de robos, muertes, accidentes, desastres naturales, pobreza, enfermedades, etc.

Cuánto más impredecible se torna el mundo, más se esfuerzan las personas por tener un mayor control sobre su destino y que de esa manera no le pueda ocurrir algún problema. Las personas se sienten más tranquilas si ponen en práctica estos rituales, es como un estado de paz mental.

¿Pero qué tiene que ver los rituales y las supersticiones con las cosas que pensamos a la hora de comprar? Al parecer mucho. En un mundo totalmente inestable en la que se observa cambios a cada rato y a una velocidad increíble, buscamos dentro de esa inestabilidad una estabilidad que nos mantenga tranquilos por el resto del día. Por ello, los rituales asociados a los diversos productos nos pueden dar esa sensación de estabilidad. A veces, muchas de las compras que solemos hacer es meramente un acto ritualizado que un acto consciente.

Por poner un ejemplo, muchas mujeres de avanzada edad creen que al ponerse una crema antiarrugas  todos los días hará que estas desaparezcan. Ellas lo hacen todos los días pero muchas  no  han visto resultado alguno. La pregunta es ¿Por qué siguen usando esas mismas cremas? La respuesta es clara, la usan simplemente porque si no la usaran se sentirían que no están haciendo  lo mínimo por verse mejor.

Un ejemplo parecido es que en año nuevo la mayoría de las  personas usan  prendas de vestir de color amarillo, esto no lo hacen porque el amarillo se pone de moda en esta época sino porque cada uno piensa que este color traerá buena suerte para el año entrante. Por ello,  los vendedores sacan diversos productos de color amarillo para ponerlos a la venta en cualquier puesto. Esto va desde un ambulante hasta una tienda por departamentos. 

Por otro lado, se puede decir que la misma publicidad genera a los consumidores ciertos rituales, un ejemplo de este caso lo veremos en la publicidad de Oreo. En esta se presenta a ciertos niños  destapando sus galletas  y remojándolas sobre la leche. Ahora se puede observar que la mayoría de niños han copiado esta forma de comer y han hecho que se vuelva una rutina.